QUÉ NO ES INSTITUCIONALIZAR UNA EMPRESA – El consejo de administración (2/3)

Con poca institucionalidad no todo está perdido para los actuales empresarios de generaciones anteriores y para ello pueden contribuir las entidades académicas y las organizaciones como Vistage, dedicadas al desarrollo empresarial; pero las primeras deben darle un giro a su enfoque actualmente orientado y limitado a la constitución de consejos de administración y a la profesionalización de los consejeros, porque no consideran a la institucionalización como un concepto holístico y, a la vez, como un proceso. De ahí que iniciar la institucionalización de una empresa por la constitución de un consejo de administración o, peor aún, confundirlo con la institucionalización misma es, desde mi punto de vista, empezar por el final y equivocarse de cabo a rabo, respectivamente.

Antes de inducirlos a constituir consejos de administración, se debe empezar por convencer a los empresarios, no solamente sobre las ventajas de la institucionalización de sus negocios, sino, sobre todo, de lo imprescindible que les resulta para la supervivencia de su empresa. Se les debe inculcar la convicción de que no hay otra manera; lo hagan ellos o sus sucesores…. o nadie, porque sería demasiado tarde. No verlo así explica el desinterés que manifiestan muchos empresarios por integrar consejos de administración, porque los consideran un estorbo o una molestia, a veces impuesta o propuesta por terceros o, en el más leve de los casos, un mero adorno e imagen ante terceros; no sienten la necesidad.

Pero para las empresas cuyos fundadores no han transitado hasta este punto y mantienen en sus manos el monopolio de las decisiones estratégicas, cuando sólo ellos saben para qué existe el negocio y se guardan el sueño de cómo lo ven en el futuro; cuando no existe una cultura organizacional y no hay alineación hacia un objetivo compartido, hablar de constituir un consejo de administración y de gobernanza corporativa sonará a algo por completo fuera de lugar.

Admito que una buena gobernanza corporativa depositada en manos de un consejo de administración profesional es la culminación de ese proceso de institucionalización y a eso lo llamaría la cereza del pastel; pero hay mucho qué hacer (el pastel) antes de llegar hasta ahí.

Cuando, a pesar de una actitud omisa de su fundador, una empresa ya hubiera logrado transitar de la segunda a la tercera generación, habrá superado muchas etapas; pero a un costo y tensiones muy elevadas por la improvisación, y por reaccionar ante los imprevistos y a costa de amplios y diversos conflictos de interés entre la familia y, en su caso, con otros accionistas. A estas alturas la gran mayoría de los negocios habrá sucumbido antes de ese tránsito y habrá muerto en los brazos de los hijos del fundador: la segunda generación.

¿Tienes interés en participar en el consejo consultivo que presido?

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