¿CÓMO DESLINDAR LOS INTERESES DE LA FAMILIA VS. LA EMPRESA FAMILIAR?

Quienes tenemos la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan comúnmente sabemos qué hacer, pero nos encontramos con el problema de cómo hacerlo.

A todos nos interesa que nuestro negocio crezca y se perpetúe más allá de la tercera generación. Sabemos que para ello hay que institucionalizarlo… y ahí empiezan los problemas. ¿Cómo hacerlo?

Son varios los elementos que constituyen dicho proceso, pero hoy me referiré a la necesidad de atender debidamente y con oportunidad los intereses de la familia en relación con los requerimientos del negocio en el largo plazo.

Ya he dicho anteriormente que en asuntos del negocio éste tiene la prioridad respecto de la familia, pero eso no niega la importancia que tiene la familia en su relación con la empresa.

Mientras más pronto se aborde el buen manejo de esa relación, menores conflictos se presentarán y, si se llegaran a presentar, se tendrá a mano el mecanismo adecuado para su debida solución. Me refiero al protocolo familiar.

Este es un acuerdo, no una imposición de autoridad, en el que los miembros de la familia libremente acuerdan y se comprometen a respetar las reglas y normas ahí establecidas, todas tendientes a reconocer y respetar sus respectivos derechos y obligaciones en beneficio de su patrimonio invertido en la empresa.

El protocolo familiar debe entenderse como un documento dinámico, sujeto a ajustes a lo largo del tiempo, en función de cómo se vayan presentando las circunstancias y la evolución misma de la familia.

No porque el protocolo se debiera elaborar antes de la aparición de cualquier conflicto entre sus integrantes resulta exento de dificultades; por ello siempre es recomendable contar con un tercero neutral que ayude como mediador, con apoyo en su imparcialidad, conocimientos y buen juicio, a que las partes adopten los compromisos que resulten en un mayor beneficio para ellos y la empresa.

Es obvio que cada protocolo deberá relejar las realidades de la familia y del negocio, por lo que puede decirse que no habrá dos iguales; pero existen varios modelos que se pueden adoptar y ajustar para cada caso particular.