¿BUSCAS A TU OTRO YO PARA QUE TE SUCEDA?

Lamento informarte, por si todavía no te percatas, que encontrar a tu “otro yo” es absolutamente imposible. Simplemente no existe.

Una situación muy común respecto a las dificultades para delegar, es la de pretender encontrar a una persona que sea tan capaz como el CEO mismo, para atreverse a tomar ese riesgo.

Las personas somos diferentes unas de otras, como lo demuestran las huellas digitales. Si esto es así, también habrá que aceptar que cada quien hará las cosas a su manera… y eso es bueno. Porque muchas veces lo harán mejor que uno mismo.

Conviene entender que el CEO llegó a la cima porque reúne, en paquete, una serie de cualidades que lo han ayudado a ser exitoso. Pero no es igualmente bueno en todas; lo que lo hace bueno en su conjunto, es la manera como las tiene combinadas, como en una ensalada.

Así que, si lo que decide o necesita delegar, por ejemplo, es la función de ventas, seguramente encontrará a alguien mejor que él para esa tarea. Lo mismo puede decirse si se trata de la administración del personal, la tesorería, la contabilidad, la operación o cualesquiera otras.

Advierto que lo único que no debe delegar es la orientación y propósito del negocio, aunque sí debe preparar para ello a su sucesor… quien (para variar) también lo hará a su manera, en su momento.

Entonces, parecería que estamos ante un callejón sin salida: ¿qué hacer si no existe el clon del CEO, y si hay personas capaces de hacer algunas cosas mejor que él, pero a su manera (no “como a mí me gusta” y lo hago)?

La solución, según me lo dicta mi propia experiencia y la de los CEOs que coordino en Consejos Consultivos de VISTAGE, es simple y consta de dos elementos: el quién y el cómo. El primero es buscar, contratar y preparar a la persona idónea para la responsabilidad, y el segundo es una trilogía: claridad, firmeza y flexibilidad.  De la que escribiré en el siguiente blog.